Esta niña siempre nos sorprende. Ahora está aprendiendo trucos nuevos que nosotros no le hemos enseñado. Es como tener un perrito que de repente empieza a hacerse el muerto y a traerte el periódico, así, porque le da la gana.
Primero, le estoy dando la papilla y la veo con las manos en los ojos (jo, esta tía tiene un sueño que se cae...). Pero de repente se las quitaba y me miraba con una sonrisilla. La jodía me estaba haciendo el cucú. Y claro, cuando lo pillé y empecé con el "¿donde está Sandraaaa?" la tía descojonada de la risa.
Y ayer llego a casa por la noche, especialmente tarde después de trabajar (bueno vale, me había ido de cervezas con los del curro, que hay que explicarlo todo...), y me recibe con su supersonrisa, la cojo y me abre la boca y me la planta en la mejilla... ¡¡¡¡ Un besito !!!! Casi me la como y sk$rb g*hf%pr#wd (uy, perdón que he llenado de baba el teclado...)
Yo lo flipo, de verdad, la de cosas que aprende... Eso sí, a su aire. Te pones a enseñarle algo a idea y no te hace ni puñetero caso.
viernes, 6 de febrero de 2009
jueves, 5 de febrero de 2009
Guateque en la cuna
Los martes y jueves me quedo con Sandra por las tardes. Por la mañana Elena la tiene en el trabajo, al mediodía le da de comer y a eso de las tres, la paso a buscar. Intercambiamos coches y me la traigo a casa. Normalmente llega dormida, la subo a la cuna y mientras se echa la siesta yo como y veo un rato la tele.
A veces, al subirla a su cuarto se despierta un poco, y cuando la echo se queda llorando un ratito pero se duerme enseguida. Y también a veces se medio despierta en mitad de la siesta se queja un poco y se vuelve a dormir. Intento no subir inmediatamente y que se vuelva a dormir solita (vamos, que paso de ella hasta que lleva llorando un par de minutos sin parar).
El otro día todo iba según lo previsto, excepto que al subirla a dormir se despertó más de lo normal y le costó dormirse un rato.
- Buaaaaa, buaaaa
(ahora se dormirá....)
- Buaaaaa, buaaaa
(parece que tarda....)
- Buaaaaa, buaaaa, buggghhrmmmmm zzzzzzz
(ya está!)
Al cabo de una media hora, volvió a empezar:
- Buaaaaa, buaaaa
(vaya, se ha despertado a ver si se vuelve a dormir....)
- Buaaaaa, buaaaa
(mmm.. le cuesta, aún tendré que subir)
- Buaaaaa, gu gu, ooohhh, oeee oeee
(¿¿¿???)
Al cabo de un rato, proceso que ya no está llorando, pero tampoco se ha callado si no que está dando sus grititos de camionero feliz. Subo y me la encuentro sentada en la cuna jugando con los peluches y una sonrisa de oreja a oreja.
Ya ha descubierto que se puede sentar en la cuna y ahora Elena por las mañanas se la encuentra así. Este finde habrá que ponerle el somier de la cuna más bajo porque ahora si se pone de pie puede hacer puenting sin cuerda.
A veces, al subirla a su cuarto se despierta un poco, y cuando la echo se queda llorando un ratito pero se duerme enseguida. Y también a veces se medio despierta en mitad de la siesta se queja un poco y se vuelve a dormir. Intento no subir inmediatamente y que se vuelva a dormir solita (vamos, que paso de ella hasta que lleva llorando un par de minutos sin parar).
El otro día todo iba según lo previsto, excepto que al subirla a dormir se despertó más de lo normal y le costó dormirse un rato.
- Buaaaaa, buaaaa
(ahora se dormirá....)
- Buaaaaa, buaaaa
(parece que tarda....)
- Buaaaaa, buaaaa, buggghhrmmmmm zzzzzzz
(ya está!)
Al cabo de una media hora, volvió a empezar:
- Buaaaaa, buaaaa
(vaya, se ha despertado a ver si se vuelve a dormir....)
- Buaaaaa, buaaaa
(mmm.. le cuesta, aún tendré que subir)
- Buaaaaa, gu gu, ooohhh, oeee oeee
(¿¿¿???)
Al cabo de un rato, proceso que ya no está llorando, pero tampoco se ha callado si no que está dando sus grititos de camionero feliz. Subo y me la encuentro sentada en la cuna jugando con los peluches y una sonrisa de oreja a oreja.
Ya ha descubierto que se puede sentar en la cuna y ahora Elena por las mañanas se la encuentra así. Este finde habrá que ponerle el somier de la cuna más bajo porque ahora si se pone de pie puede hacer puenting sin cuerda.
viernes, 9 de enero de 2009
Este no es mi papi, que me lo han cambiado
El otro día, mientras Elena llevaba a Sandra a natación aproveché para cortarme el pelo. Mi objetivo cuando me corto el pelo es siempre minimizar el número de visitas a la peluquería, así que fue una rapada importante, en mi línea. Cuando acabaron de natación fuimos a casa de mi madre a darle la merienda, aunque la pobre venía dormidita. Al final la despertamos, me pongo a darle la fruta y Sandra venga a llorar. ¿Será que la hemos despertado antes de hora? Pero era raro porque yo notaba que antes de empezar a llorar me miraba la cabeza. Al final le digo a Elena que se lo dé ella, a ver si así, y como la seda. Eso sí, yo sentado detrás, fuera del campo visual, intentando esconderme, aunque de vez en cuando se volvía, me miraba y volvía a llorar.
Al rato ya se le pasó, pero supongo que eso de despertarse y que te esté alimentando un skinhead le impresionó. Eso, o tiene una sensibilidad estética muy desarrollada.
Al rato ya se le pasó, pero supongo que eso de despertarse y que te esté alimentando un skinhead le impresionó. Eso, o tiene una sensibilidad estética muy desarrollada.
martes, 6 de enero de 2009
Paso a paso
Ya apuntaba maneras, pero ahora está claro. Lo de gatear es accesorio. Lo que mola es andar. Sólo gatea si es imprescindible, la mayor parte del tiempo está de pie, apoyada en el sofá o en la mesa de centro y se recorre el salón pasito a pasito. Del sillón al sofá, del sofá a la mesa, de la mesa vuelta al sofá, si te pilla sentado del sofá al papi, del papi a cualquier sitio que no llegaría sola. Y cuando se cansa, se sienta y a gatear un rato a por un juguete o a por la mami si se le ha ocurrido escaparse a la cocina.
Lo de sentarse lo he dicho así sin más, pero es toda una maniobra. Los acoplamientos en la estación espacial, una tontería en comparación. Primero se apoya con las dos manos donde esté. Luego consigue un tercer punto de apoyo amorrándose a la esquina con la boca. Cuando ya está bien sujeta, empieza a doblar las piernas. Muy despacio. Va bajando el culete poco a poco. Cuando ya no le da para más, suelta la boca y estira los brazos para bajar más aún. Y entonces se suelta y aterriza con el pañal. ¡Maniobra exitosa! Houston, volvemos a casa.
Lo de sentarse lo he dicho así sin más, pero es toda una maniobra. Los acoplamientos en la estación espacial, una tontería en comparación. Primero se apoya con las dos manos donde esté. Luego consigue un tercer punto de apoyo amorrándose a la esquina con la boca. Cuando ya está bien sujeta, empieza a doblar las piernas. Muy despacio. Va bajando el culete poco a poco. Cuando ya no le da para más, suelta la boca y estira los brazos para bajar más aún. Y entonces se suelta y aterriza con el pañal. ¡Maniobra exitosa! Houston, volvemos a casa.
lunes, 5 de enero de 2009
Papilla? Yo?
En su línea de ser cada vez más independiente, ahora le da porque no quiere comer lo que le damos. Quiere comer lo que nosotros comemos. Y cogerlo ella.
Hoy hemos ido a un japonés a celebrar el cumpleaños de su primo Marco. Íbamos todo preparados, con su puré de verduras para dárselo mientras comíamos. Y qué más. Persiguiendole la boca con la cuchara y nada. Al final nos rendimos, y le damos un minirollito para que lo vaya chupando y se quede tranquila. ¿Chupar? ¿Quién dijo chupar? Ya tiene dos dientes, y les da buen uso. La tía se ha trapiñado el rollito entero a mordiscos. Luego le intentamos dar arroz otra vez con la cuchara. Qué ilusos. Acaba cogiendo los granitos de uno en uno, pero ella sola, con sus dos deditos. Luego una gamba en tempura, pero con esa no ha podido que se le hacía muy dura. Todo tiene su límite. Y claro, todo esto echandole tragos a su vaso de agua, porque acostumbrada a comer sin sal, pues la comida japonesa da mucha sed. Al final, el suelo ha acabado con más comida que su tripa, ella se ha cansado y ha empezado a dar mal y entonces la hemos enchufado a la teta y se ha quedado frita. Y frita se ha quedado toda la tarde. Luego al despertarse se ha comido la papilla de frutas que no la veía.
Diréis que nos tiene dominados. Qué va, es que somos padres liberales y la dejamos experimentar. De verdad, que es eso. Espero.
Hoy hemos ido a un japonés a celebrar el cumpleaños de su primo Marco. Íbamos todo preparados, con su puré de verduras para dárselo mientras comíamos. Y qué más. Persiguiendole la boca con la cuchara y nada. Al final nos rendimos, y le damos un minirollito para que lo vaya chupando y se quede tranquila. ¿Chupar? ¿Quién dijo chupar? Ya tiene dos dientes, y les da buen uso. La tía se ha trapiñado el rollito entero a mordiscos. Luego le intentamos dar arroz otra vez con la cuchara. Qué ilusos. Acaba cogiendo los granitos de uno en uno, pero ella sola, con sus dos deditos. Luego una gamba en tempura, pero con esa no ha podido que se le hacía muy dura. Todo tiene su límite. Y claro, todo esto echandole tragos a su vaso de agua, porque acostumbrada a comer sin sal, pues la comida japonesa da mucha sed. Al final, el suelo ha acabado con más comida que su tripa, ella se ha cansado y ha empezado a dar mal y entonces la hemos enchufado a la teta y se ha quedado frita. Y frita se ha quedado toda la tarde. Luego al despertarse se ha comido la papilla de frutas que no la veía.
Diréis que nos tiene dominados. Qué va, es que somos padres liberales y la dejamos experimentar. De verdad, que es eso. Espero.
sábado, 20 de diciembre de 2008
Le empiezan a salir los dientes
Si le pasas el dedo por la encía inferior, ya se nota algo que raspa.
Y cómo lo descubrí, os preguntaréis... Lo descubrió mi nariz en uno de sus besitos. Ay.
Y cómo lo descubrí, os preguntaréis... Lo descubrió mi nariz en uno de sus besitos. Ay.
viernes, 19 de diciembre de 2008
Ya gatea
El otro día llegó Elena toda emocionada de casa de sus padres: "Que ha gateado!!". Ya intentaba hacer sus pinitos pero se le resbalaban las patitas. Pero claro, en casa de los padres de Elena hay una hermosa alfombra y eso agarra mucho mejor.
Así que, para que la niña practique, tenemos que poner una alfombra nosotros también. Al día siguiente, excursión al IKEA y ya tenemos puesta una alfombra de 2x3 metros 100% lana natural bien gorda. Y efectivamente, la niña le ha pillado el gusto y en cuatro días se ha puesto a gatear en serio. Ya se le da bien hasta fuera de la alfombra. Ahora si la dejas en el salón y te vas al baño, de repente te la encuentras en la puerta. Los perritos están aterrorizados, porque ya no pueden escapar de ella (todo lo más, le sacan ventaja, pero ella es incansable). Ya teníamos una puerta de esas que se ponen en las escaleras, pero ahora vamos a tener que cubrirlas todas.
Si hay una prueba irrefutable de que mi casa ya no es mi casa, sino la casa de Sandra, es que nos hemos gastado 400€ en una alfombra que de otra manera no hubiesemos puesto en la vida, sólo para que pueda gatear. Eso sí, ¡qué bien que se va descalzo por el salón!
PD: Elena no me perdona que cuando le dije a mi madre que habíamos puesto una alfombra porque ya gatea, no lo dije con el entusiasmo que corresponde a la ocasión (cada vez que lo explica, me imita poniendo voz de modorro).
Así que, para que la niña practique, tenemos que poner una alfombra nosotros también. Al día siguiente, excursión al IKEA y ya tenemos puesta una alfombra de 2x3 metros 100% lana natural bien gorda. Y efectivamente, la niña le ha pillado el gusto y en cuatro días se ha puesto a gatear en serio. Ya se le da bien hasta fuera de la alfombra. Ahora si la dejas en el salón y te vas al baño, de repente te la encuentras en la puerta. Los perritos están aterrorizados, porque ya no pueden escapar de ella (todo lo más, le sacan ventaja, pero ella es incansable). Ya teníamos una puerta de esas que se ponen en las escaleras, pero ahora vamos a tener que cubrirlas todas.
Si hay una prueba irrefutable de que mi casa ya no es mi casa, sino la casa de Sandra, es que nos hemos gastado 400€ en una alfombra que de otra manera no hubiesemos puesto en la vida, sólo para que pueda gatear. Eso sí, ¡qué bien que se va descalzo por el salón!
PD: Elena no me perdona que cuando le dije a mi madre que habíamos puesto una alfombra porque ya gatea, no lo dije con el entusiasmo que corresponde a la ocasión (cada vez que lo explica, me imita poniendo voz de modorro).
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