martes, 23 de marzo de 2010

Regalito por el Día del Padre

El Día del Padre en la guardería los niños prepararon un regalo para sus papás. Es un coche de cartulina con una foto y pintado (rayujeado) de primera mano. Repasando el cuaderno de la guarde, se han debido de pegar 3 días preparándolos.

Muy mono, de estas cosas que a los papis se nos cae la baba.



El problema es que para mantener el secreto, han utilizado una de las fotos que dimos a principio de curso (ahora ya entiendo para qué necesitaban tantas). Y a mi niña no le gustan las fotos de carnet, no hay más que verla (otro día os enseño su DNI).

Me la he colgado del retrovisor del coche, y ahora voy acojonado. Cada vez que acelero, o pienso en hacer una pirula, la veo ahí en el retrovisor mirándome toda ceñuda. Es como llevar a un sargento de la Benemérita de copiloto. Lo que me voy a ahorrar en multas.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Sandra cumple dos añicos

Está tan mayor, que hasta se le pueden hacer coletas (o algo parecido).



sábado, 13 de febrero de 2010

Pepe sonrisas

Es un sonrisitas, Sergio, cuando está despierto.



El tío va repartiendo sonrisas a cualquiera que le dice algo. A veces le cuesta localizarte. Está con la mirada perdida, mirando en tu dirección pero un poco más allá y, de repente, te ve, da un bote y te suelta una sonrisa y empieza a hacer "ajjjjjj" (no ha llegado a la "o" de "ajo").

El problema es que es un parrandero, el colega. Y a la 1:00 de la mañana, mientras yo duermo el sueño de los justos porque a las 8:00 Sandra no perdona, el amigo se dedica a hacerle sonrisitas de éstas a su madre, en vez de dormir .

Y entonces ya no hace tanta gracia, me cuentan.

domingo, 31 de enero de 2010

Sandra y sus muñecos

Desde que ha llegado Sergio, las muñecas de Sandra llevan mucho trajín. Todo lo que nosotros le hacemos a Sergio, Sandra se lo hace a sus "Nenucas".
Encima de la mesa del comedor tenemos siempre montado lo necesario para cambiar pañales. Pues como unas doce veces al día, Sandra coge a la Nenuca, la tumba en el cambiador, agarra un pañal, abre las toallitas pilla una y empieza a limpiar a la Nenuca mientras dice "qué cochinaaa". Luego abre el pañal y se lo intenta poner. Todo eso teniendo en cuenta que apenas alcanza la mesa.
Otras veces la ves que está andando con la Nenuca agarrada en posición horizontal. Y entonces se te acerca y te dice "Nenuca teta". Le está dando el pecho.
Por extensión, hay veces que también le quiere cambiar el pañal a Sergio. Y es que es un Nenuco más.

martes, 19 de enero de 2010

¡Papá torpe!

Es la nueva frase favorita de Sandra: "¡Papá to-pe!"
Todo empezó un día durante el desayuno que se me cayó algo al suelo y dije "Ay, que torpe".
La peque que lo oyó, lo reafirmó: "Papá to-pe".
Y como cada vez que me lo dice, le hago cosquillas en represalia... pues claro, encantada de la vida.

A mí me hace sospechar lo rápido que pilló la frase. Yo creo que su madre la tenía aleccionada. Desde luego una vez que empezó, Elena no para de jalearla: "¿Cómo es papáaa?" "¡Torpeee!"

Yo intento que diga "Mamá petarda" pero no hay manera. Está visto que lo de "Papá torpe" tiene un ritmo y un qué-sé-yo incomparables.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Feliz Navidad


De parte de los Guilló-Jarque.

viernes, 18 de diciembre de 2009

La leyenda del niño que siempre duerme

Cuenta la leyenda que existe un niño que se pasa el día durmiendo. Que sólo se despierta de vez en cuando, muy levemente, lo justo para tomar la teta. Dicen que como consecuencia tiene unos mofletes que parecen globos. Pero de los que tienen cesta y llevan gente. Y que no llora nada, que no sabe.
Aseguran que se llama Sergio.

Como todas las leyendas, tiene una parte de historia real. El niño existe, y es verdad que se pasa el día comiendo y durmiendo. Pero con una salvedad. Sólo cuando lo ve la gente. Cuando está en casa solo con sus papás, el niño demuestra que es capaz de berrear de manera muy respetable. Y dormir, a ratos. Normalmente teta un poco, se empieza a quejar, se pone nervioso y no sabe volverla a coger. Y cuando ya se ha cansado, está nervioso y no se sabe dormir y se queja aún más. Sobre todo al anochecer, cuando sus papis se echan a la cama.

Bueno, antes de que salte al rescate su mamá, lo reconozco... no es para tanto. La verdad es que es muy buenecico. Y lo de los problemas a la hora de coger la teta creemos que es por problemas de tripita. Pero llorar, sabe. Aunque es vago el tío. Empieza respirando fuerte, cada vez más deprisa. Como una locomotora de vapor arrancando. Luego se empieza a quejar. Va subiendo el tono. Y si aún no has llegado y lo has cogido entonces ya llora. Pero sólo si es estrictamente necesario.

Lo de la leyenda del niño que no llora creo que se repite en todas las familias. Cuando conoces a un niño que lo ves tranquilazo, dormilón y mofletudo, la típica observación "Qué niño más bueno" siempre suele ser contestada con un "No lo has visto en casa".

Y es que donde hay confianza...