domingo, 5 de junio de 2011

Siguiendo la costumbre ...

voy a dar mi versión del parto, que luego se olvida y estas cosas me gusta recordarlas. Sábado 28 de mayo, los niños se echan la siesta y yo también, que tenía sueño acumulado. Me despierto y nos ponemos a cocinar que venía la familia de Jorge a cenar. Jorge ha hecho una empanada, yo me pongo con una tortilla de patata y hacemos también un flan. De repente noto que estoy toda húmeda, voy al baño y parecía que me hubiera meado encima. De los otros embarazos esto no me suena, pero pienso que si es rotura de bolsa seguiría goteando y no sigue, así que supongo que es el tapón mucoso. Se lo comento a Jorge y seguimos cocinando. Pero me voy sintiendo rara. Alguna vez que otra embarazada me ha contado cómo se sentía justo antes de ponerse de parto ha dicho que se sentía rara, sin especificar, y yo no terminaba de entender a qué se refería. La verdad es que no sé cómo describirlo, no te duele nada, pero notas que algo no está bien. Pues eso notaba yo. Me siento a ver si se me pasa pero me empiezo a acojonar/enfadar porque es muy pronto, estoy de 36 semanas y no quiero que sea prematura, además que tengo que terminar las clases y sólo queda 1 semana.
Parece que sentada se me pasa, aunque me sigo sintiendo rara. Sobre las 7 viene la familia de Jorge y empiezo a notar como contracciones, pero muy leves. A las primeras no les hago caso, pero luego noto que se van repitiendo, con lo que empiezo a medir el tiempo. Son cada 6, 7 minutos. Estoy así como media hora y empiezo a pensar que deberíamos mover y dejar a los niños preparados. Tenemos suerte porque ya hay gente para quedarse con ellos, no tenemos que llamar a nadie. Le digo a Jorge que nos vamos, le doy un besito a Sandra y cogemos el coche. De camino despotricando porque es muy pronto, que nacerá el día 29 y que no me gusta ese número y cosas así.
Durante el viaje las contracciones van siendo un poco más fuertes pero muy llevaderas, no como las de Sergio. Al llegar no sé si entrar o pasearnos. Me decido a entrar por si me pueden dar algo para parar las contracciones y así retrasar el parto. Esperamos en la sala de espera un rato, las contracciones ya más fuertes, y ya nos toca. Me exploran y me dicen que estoy de 3 cm, y que sí he roto la bolsa. Le digo que no, y me dice que está saliendo agua, que si no lo noto. Yo no había notado nada, así que supongo que se me rompió al examinarme. Yo no sé si es que para examinarte te tienen que meter tanto la mano pero es que son muy brutas y a mi me da la impresión de que interfieren en el parto.
Total, que como he roto aguas de ahí ya no salgo. Me llevan a la sala de dilatación a hacerme un test basal a ver si me dejan ahí o me suben a planta. Durante el test basal las contracciones han disminuído mucho, yo me cabreo porque pienso que me va a pasar lo mismo que con Sandra, que se me paró el parto y me tuvieron que poner oxitocina, y que si me ponen oxitocina no voy a ser capaz de estar sin epidural.
Después del test me dicen que me suben a planta, que tengo pocas contracciones. La verdad es que me habían vuelto, pero yo no sé si las de riñones no las detecta la máquina o estaba mal puesto el detector, porque en los gráficos no salían.
En la habitación coincido con una chica que está desde las 11 de la mañana (serían las 10 de la noche o por ahí). Mientras Jorge se baja a hacer mi ingreso, me pongo a pasear con ella y a contarnos nuestras penas, y las contracciones empiezan a ser cada vez más fuertes. Doy unas vueltas porque andando parece que las soporto mejor pero llega un momento que estoy agotada, necesito sentarme, así que vuelvo a la habitación y entre una y otra me siento y cuando me da una echo a andar, porque son muy dolorosas y sentada no las aguanto.
Le pregunto a la enfermera si me va a explorar y me dice que me acaban de explorar, que espere media hora. Las contracciones son cada minuto y medio y me pueden. Tengo un momento de nervios pero pienso que tengo que aguantar, que no quiero epidural y que entonces tengo que estar tranquila y no perder la calma. Con Sergio perdí los nervios completamente y así creo que así aún duele más.
Le digo a Jorge que espero 10 contracciones y después le insisto para que me explore, pero a la cuarta me ve durante una y me pregunta qué tal voy, le digo que mal y me dice que me explora. Mira y estoy de 6. Me pregunta que si bajamos o espero. Le digo que si abajo me dejarán estar de pie. Dice que sí si lo pido, me pregunta si quiero epidural y le digo que no, así que dudamos un poco pero al final me dice que parece que va rápido, que bajemos ahora estoy bien y que al paso que va cuando baje estaré de 8. Me dice que espere que viene alguien a bajarme. Yo pienso que voy a bajar andando pero no, me hacen meterme en la cama.
Durante la bajada empiezo a notar que las contracciones cambian, me hacen empujar y son más cortas, menos dolorosas. Al llegar le digo a la matrona que ya estoy empujando. Me examina y me dice que estoy de 8, pero dice que la niña está muy alta. Me monitorizan, me ponen el gotero y me cogen las huellas y yo mientras tanto aguantando como puedo, diciendome que lo estoy haciendo muy bien y empujando en cada contracción. Pido si puedo usar la camilla nueva, y me dicen que tengo suerte que está libre. Yo le digo que si vamos para allá, que ya vienen la niña, pero me dicen que no, que está alta. Así estamos como 10 min., cada minuto más o menos con contracciones y empujando. Cada poco le voy diciendo que si vamos ya y al final parece que me hace caso. Llama a un celador pero como tarda y me nota apurada me mueve ella. Durante el camino en una contracción noto que la niña ha bajado y está ya medio fuera. No sé si realmente estaba pero la impresión es ésa. Entramos en la sala de partos, que está apagada y por lo que comentan no va la luz. Me suben a la silla y me incorporan el respaldo. Le pido si puedo bajar las piernas de los estribos pero me dice que no, que ve la carita, y que empuje. Como no tengo en ese momento contracciones le digo que no me sale, y ella diciendome que antes venga a empujar y que ahora que puedo no lo hago. Pero es que el cuerpo entre una y otra se queda tan relajado y sin fuerzas que cuesta, además que las contracciones son para ayudarte, así que lo lógico es empujar cuando las tienes, no? Y no cuando te lo dicen. Total, que me viene una, noto que sale y ya está Alicia fuera. Super rápido. Son las 23:30. Me la ponen encima y yo emocionada y diciendo, ya está, ya está, sin creermelo, porque estaba muy cansada y creía que iba a costar más. Al poco rato noto otra vez ganas de empujar y sale la placenta.
Ya viene Jorge, que se ha perdido todo el pobre. Me dicen que no tengo ningún desgarro, así que no me tienen que coser nada. Que la niña es prematura así que no la bañan y que la tenga pegadita para darle calor, porque tiene más riesgo de resfriarse. Que pesa 2940 gr, así que bien de peso a pesar de ser prematura.
Me llevan a otra sala, que no sé cómo se llama, pero siempre te llevan ahí y me estoy 1 hora. Intento darle el pecho pero Alicia está frita y no lo coge. Ya luego me suben a planta, Jorge se monta en el ascensor con nosotras y subimos juntos a la habitación. Es la 1 de la mañana. Se nos llevan un rato a Alicia, para hacerle unas pruebas y ya luego la traen. Me dicen que le han dado leche porque está baja de glucosa. Luego me pego toda la noche con la niña en la cama, pegadita. Ella no da nada de mal y tampoco me coge el pecho, se pega la noche durmiendo, pero yo no pego ni ojo, me entra una acidez tremenda y además estoy excitada por el parto. Como al llegar me había bebido 4 vasos de agua para ir rápido al baño y que así me quitaran el gotero me levanto veinte veces al baño. También voy un par de veces a control, una a pedir un Almax, y como no se pasa al rato a pedir un vaso de leche con galletas, que algo calma pero dura poco. Y entre una y otra más al baño. La verdad es que me encuentro muy bien excepto la acidez, no me duele nada. El ardor me duró 24 horas, con Sergio en cuanto nació se me fue, pero con Alicia no sé porqué duró. A mi compañera de habitación del pasó lo mismo. Al día siguiente por la mañana ya cogió la teta y desde entonces la coge muy bien. Al principio me hacía daño porque no la ponía bien, pero la matrona me dio unas pautas y ahora no me hace nada de daño, no me han salido grietas y da gusto.
Y hoy ya tiene una semana y de momento es una santa. Come y duerme. Si está despierta está tranquila. Yo supongo que luego empezará con la tripica, pero de momento nada. Y es preciosa. Se parece a Sandra aunque tiene también los hoyuelos de Sergio. Supongo que irá cambiando.
Los enanos no le hacen mucho caso, Sergio dice nene y Sandra a veces la acaricia y le da besitos, pero como no da mal se olvidan de que está.
Lo que no conseguimos es sacarle los gases. No sé si es que no hace o qué, pero tanto yo como Jorge no lo conseguimos. Le damos palmaditas, le damos masajito, y nada, la tía no echa nada.
Y yo estoy encantada con mis tres niños, y ya relajada porque no va a haber más embarazos ni más partos ni nada. Ahora a criarla y a verlos crecer.

lunes, 30 de mayo de 2011

domingo, 29 de mayo de 2011

Alicia por sorpresa

Decidido, no volvemos a pisar un McDonald's.
Sábado por la mañana, vamos de compras, se nos hace tarde y nos quedamos a comer en el McDonald's ¿os suena?

En principio todo correcto, volvemos a casa y Elena se echa una siestecilla mientras yo preparo cosicas de picoteo para cenar, que hemos quedado con mi familia por la tarde.
En un momento dado, Elena me da a elegir: o ha roto aguas, o se le ha desprendido el tapón mucoso. Pensamos que es lo segundo y leemos por Internet que puede suceder una o dos semanas antes del parto, menos mal (sí, je, je, dos semanas....).

Elena está cagadilla porque empieza a notar cosas raras en la tripa (y esta vez está segura de que no es el BigMac). Mientras recibimos a mi familia en casa, Elena se pone, muy disimuladamente, a contar el tiempo entre las contracciones que está teniendo, muy leves de momento. Cuando ya ha pasado un rato y me pongo a sacar la cena, me dice que mejor nos vamos, que tres minutos son muy pocos minutos.

Y allí vamos, dudando de si entrar a maternidad directamente o hacer como con Sandra, que nos estuvimos paseando por el parque hasta que las contracciones se hicieron más fuertes. Nos decantamos por entrar, y mientras la exploran rompe aguas (ella dice que son muy brutas y se la han roto al explorarla). Así que nos suben a planta y mientras tanto las contracciones van en aumento. Yo hago lo que todo buen marido en estos casos: dejar que me estrujen la mano. Elena quiere que la exploren y le digan cuánto ha dilatado. Le dicen que se espere media hora, que la acaban de explorar. Elena, con inusitada calma, dice que espera diez contracciones y que luego la exploran sí o sí. A las cuarta, la ven arrastrarse agarrándose donde puede y le preguntan que qué tal. Pues mal. Pues bueno, vale, te exploramos. Anda! pues que sí que estás ya de parto!

Nos bajan a dilatación y a mí me mandan a la sala de espera. A lo que me llaman, a la media hora, es para decirme que la niña ya está fuera ¿comorrr?

Por lo que me cuenta Elena después, se pegó un buen rato pidiendo que la pasaran al paritorio que la notaba salir, y ni caso. Cuando al final la pasaron, a la matrona le dio el tiempo justo de coger a la niña que salía. Un poco más y la recoge del suelo.

Como ha salido pequeñita, le han dicho a Elena que se resfrian con facilidad y que la tenga pegadita para darle calor. Y Elena encantada, claro.

En otro orden de cosas, mis genes por fin han tenido algo que decir. Ha salido morena y peludita.

martes, 26 de abril de 2011

Va y me sale futbolero

Hay que joderse, con lo que yo he sido.

Que con un balón en los pies lo único que sé hacer es tropezarme.

Que cuando me obligaban a jugar, siempre hacía de defensa y mi técnica era "corre a por el delantero, ponte delante y ya se chocará" (ventajas de ser corpulento, quizá me habría gustado más el fútbol americano).

Que me he ganado el ostracismo en las conversaciones de café de los lunes.

Que puedo aguantar todo un mundial (si me esfuerzo mucho en no escuchar las conversaciones de café y no pongo la tele ni la radio) sin enterarme de un puñetero resultado.

Que llevo diecisiete años negándome a participar en la quiniela de los amigos y oyendo, cada inicio de temporada, "que te vas a arrepentir..." "cuando toque llorarás..." (de momento, no me han dado muchas razones para llorar, más allá de la penica que me dan cuando se emocionan por cobrar 10€ a repartir entre siete).

Bueno, pues va el niño y su mayor afición en la vida es darle patadas a un balón. Es ver una pelota, se le dilatan las pupilas y a correr detrás. Y nada de cogerla con la mano, no, a patadas. Encima se le da bien. Un año y medio y ya es capaz de mandar la pelota a escaparrar. Lo que implica que me toca a mí correr detrás del balón a buscarlo y chutárselo de vuelta. Y eso es casi como jugar al fútbol, que va en contra de mis principios.

Así que estoy muy descontento. Estaba pensando en desheredarle, pero claro, hay que ser pragmático. No vaya a ser que me salga una estrella del balompié que me resuelve la jubilación y no es cuestión de ponerse a malas. Aunque la genética juega en su contra. De momento lo único que ha heredado es que chuta de zurda como yo. Y creo que ése es todo mi pool genético futbolero.

jueves, 10 de marzo de 2011

Sandra cumple 3 años

Tres años ya! De momento lo ha celebrado sólo en la guarde, el domingo lo celebraremos oficialmente.


En otro orden de cosas, está enamoradísima del Kikín.

viernes, 4 de marzo de 2011

Carnaval 2011 - Día 2

Continuando el carnaval, hoy han ido a la guarde disfrazados. Esta vez no nos la hemos jugado y hemos comprado los disfraces.

Sandra de princesa (otra vez, pero mejor).

Y Sergio de mono, muy propio.

Foto de grupo, con la mami (y Alicia en la tripita).
Seguimos trabajando para conseguir que Sandra sonría de forma natural en las fotos.

jueves, 3 de marzo de 2011

Carnaval 2011 - Día 1

Con motivo de los carnavales, hoy los han disfrazado en la guarde.


Sandra ha salido disfrazada de hada



Y Sergio de payasete.

Mañana irán con disfraces desde casa.
Pero esos los veremos mañana.