Aseguran que se llama Sergio.
Como todas las leyendas, tiene una parte de historia real. El niño existe, y es verdad que se pasa el día comiendo y durmiendo. Pero con una salvedad. Sólo cuando lo ve la gente. Cuando está en casa solo con sus papás, el niño demuestra que es capaz de berrear de manera muy respetable. Y dormir, a ratos. Normalmente teta un poco, se empieza a quejar, se pone nervioso y no sabe volverla a coger. Y cuando ya se ha cansado, está nervioso y no se sabe dormir y se queja aún más. Sobre todo al anochecer, cuando sus papis se echan a la cama.
Bueno, antes de que salte al rescate su mamá, lo reconozco... no es para tanto. La verdad es que es muy buenecico. Y lo de los problemas a la hora de coger la teta creemos que es por problemas de tripita. Pero llorar, sabe. Aunque es vago el tío. Empieza respirando fuerte, cada vez más deprisa. Como una locomotora de vapor arrancando. Luego se empieza a quejar. Va subiendo el tono. Y si aún no has llegado y lo has cogido entonces ya llora. Pero sólo si es estrictamente necesario.
Lo de la leyenda del niño que no llora creo que se repite en todas las familias. Cuando conoces a un niño que lo ves tranquilazo, dormilón y mofletudo, la típica observación "Qué niño más bueno" siempre suele ser contestada con un "No lo has visto en casa".
Y es que donde hay confianza...


