jueves, 17 de diciembre de 2009

Llegó la nieve

Hoy ha amanecido nevando. Y como todos los días, tenía que llevar a Sandra a la guardería.

Yo estaba emocionado ¡la primera vez que va a ver la nieve!

A lo que salimos, nada más abrir la puerta le señalo "¡Mira, está nevando!". Pero claro, ella no sabe lo que señalo y se queda con el Papá Noel que cuelga precariamente de la casa de enfrente: "¡Papá!" (sí, todos los Papá Noel son simplemente Papá).

En fin, una vez andando hacia el coche me doy cuenta de que la nieve es muy chula cuando está todo nevado alrededor y puedes hacer bolas y eso... Pero cuando te está pegando la ventisca en la cara, y encima no ha cuajado aún, pues no mola. La pobre iba andando despacito y de lado para que no le entrase la nieve por la capucha.

"No gusta", ha declarado.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Educando a una minifriki

A Sandra le encantan mis friki-camisetas.

Con la de los marcianitos aprendemos los colores.


Y ya se ha aprendido el nombre de los del Equipo A. Siempre empieza por M.A. (no podía ser de otra manera) y no falla ni uno.


¡Qué ganas tengo de que crezca un poco para ponerle los Fraguel!

jueves, 19 de noviembre de 2009

El patio de mi casa...

...es particular!

Una sonrisa para la afición

Se le hacen hoyuelos...


jueves, 12 de noviembre de 2009

Celetes

De momento, no muchos.

La hemos notado un poco más mimosa los primeros días, y cuando Elena se ponía a darle la teta a Sergio, Sandra la ignoraba de manera patente y se venía conmigo. Pero parece que ya se le va pasando y lo tiene asumido. Cada vez que pasa cerca de Sergio lo mira y lo trata como un muñeco, nombrándole las partes del cuerpo. Cuando llega de la guardería le saluda y se despide cuando se va a dormir. Y hasta le da besitos.


Ahora bien, no hay manera de que le llame Sergio ni "tato". Es oficialmente el "bebé".

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Los entuertos

Estaba Elena tan feliz - que bien me he quedado, oye - y ayer le dio un torzón terrible. Le dolía la tripa como de gases (a esta chica todo le parecen gases) y consultando con su hermana le dijo que serían los llamados "entuertos". Digo yo que no tendrán nada que ver con los que desfazía Don Quijote, que no me veo yo al Ingenioso Hidalgo llevando un consultorio de matrona. El caso es que se supone que se le están recolocando las cosicas interiores (útero y cosas de esas) y con el primer hijo no se nota nada pero con los siguientes es cada vez peor. Mirando por internet se supone que son como contracciones y que dan durante las primeras 24 a 48 horas, pero esto fue al cabo de una semana y se pasó el día con un dolor continuo desesperada de la vida. Aún anda medio baldada.

Paciencia tenéis las mujeres de todas maneras. No basta con parir y ya, que os tiene que dar de todo. Con la de problemas que da esto de tener niños no se cómo no se ha extinguido la raza.

viernes, 30 de octubre de 2009

Halloween, el horror de los disfraces

Mañana es Halloween y en la guardería lo han celebrado hoy con todos los niños disfrazados. Ya conocéis nuestra experiencia con los disfraces, pero es que esta vez nos hemos superado.

Ayer (AYER!) nos acordamos de que ¡ahí va! tenemos que comprarle el disfraz a Sandra para hoy. Aprovechando que íbamos de compras al Alcampo estuvimos mirando, pero aparte de que quedaba poco (literalmente un colgador con un cartel "HALLOWEEN ÚLTIMOS ARTÍCULOS"), todo lo que había era para niños más mayores. Así que nada, decidimos hacer el disfraz nosotros mismos. Eh, he sido boy-scout, tengo experiencia en disfraces traperos hechos con cualquier cosa (err... os podeis ir imaginando). Lo malo es que ahora ya no le podremos echar la culpa a los disfraces baratos del chino.

Es Halloween, así que el objetivo es un disfraz de brujita. Empezamos por el gran amigo de los disfraces de última hora: ¡la bolsa de basura! Lamentablemente, en casa no teníamos bolsas de basura negras (las teníamos azules y blancas, que dónde se ha visto, las bolsas de basura son negras de toda la vida). Así que me voy al súper a comprar bolsas negras. Las únicas que hay negras (esto es un complot) son de comunidad, como para meter a cuatro Sandras dentro. Pero bueno, más vale que sobre que no que falte. Abrimos un agujero para la cabeza y después de varios diseños provisionales, nos decidimos por el tradicional "poncho" abriendo también los laterales. Cortamos la parte de abajo a picos, reforzamos las aberturas con celo para que no se rasguen y se lo intentamos probar a una niña que opina que ni muerta la van a ver por la calle con eso puesto. Decoramos la "túnica" con unas estrellas, lunas, etc. hechas de cartulina plateada.

Luego el gorro. Cucurucho de cartulina negra y un aro también de cartulina para hacer el ala del sombrero. Medir es de cobardes y usar compás ni te cuento, así que el cucurucho nos queda algo pequeño (y eso al segundo intento, que el primero era enano) y el ala es un círculo irregular. Lo pegamos todo junto con celo (imprescindible para las manualidades traperas) y como no está medido ni nada pues en unos sitios queda más metido y en otros más suelto con lo que el ala del sombrero hace eses. Está bien porque le da un aire "ajado" muy brujeril (o al menos eso me digo a mí mismo para consolarme).

El resultado:



A tener en cuenta:

  • La cara de felicidad de la última foto se consiguió después de pelearse con ella para obligarle a ponerse el disfraz y decirle unas doce veces "pero qué guapaaaa". Y ya el hecho de que lleve el sombrero puesto es pura velocidad a la hora de hacer la foto.
  • Los adornos son demasiado grandes, después de un rato andando estaban todos doblados.
  • Sólo llevaba adornos delante, con lo que la parte de delante del vestido pesaba más y al andar casi se lo pisaba.
  • El sombrero incluía un cordel pero no hubo manera de atárselo.
  • El biberón que lleva en la mano no forma parte del disfraz. Le habíamos comprado un caldero de plástico de los que llevan los niños para recoger caramelos pero al final no se lo hemos puesto para la guardería por si lo pierde.
  • Como sigamos así de traperos, la niña no va a querer saber nada de disfraces en su vida.